La incesante lluvia que azotó Buenos Aires desde la madrugada del domingo generó que el encuentro que debían jugar Boca y Newell's por la vigésima tercera fecha de la Liga Profesional se haya suspendido por las malas condiciones del campo de juego, que en muchos sectores tenía charcos de agua que impedía que la pelota circulase con normalidad. Ante esto, el partido quedó prorrogado para el martes a las 19.15.

De esta manera ha quedado desestimada la posibilidad inicial para que el partido se jugase en la jornada del lunes, idea que inicialmente tenía la dirigencia Xeneize y la delegación rosarina, que ante esto deberá quedarse un día más en Buenos Aires. 

La terna arbitral, comandada por Patricio Loustau, recorrió el terreno de La Bombonera e hizo correr el balón en los sectores más afectados del campo de juego. Sobre todo en uno de los costados, cercano a la zona de las plateas.

Ante el enorme chaparrón que caía incesantemente sobre La Boca, Loustau, vestido de riguroso negro, decidió prorrogar el encuentro. Luego, a la hora que estaba estipulado el partido, volvió a salir a la cancha para constatar si el campo había mejorado y la pelota rodaba con normalidad. Cosa que se advertía que era imposible ya que a esa altura de la noche, la lluvia no cesaba. 

Una de las dos veces que Patricio Loustau salió a recorrer al campo de juego.

Pero ante las malas condiciones del campo que no llegaba a drenar a tiempo y la tormenta que no daba respiro, la decisión fue suspender el encuentro y pasarlo para el lunes, en el mismo horario que a pocas cuadras de distancia se jugará el partido entre Racing y Lanús

Pesa a esto, la enorme cantidad de público que se había llegado hasta el Alberto J. Armando no paraba de cantar y aguardaba la decisión final. Incluso, los hinchas del Xeneize continuaron cantando bajo el aguacero hasta muchos minutos después de haberse dado a conocer el aplazamiento del cotejo. 

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