Dicen que el partido siguiente al que ocasionó una tremenda herida, se termina convirtiendo en el más duro. Porque representa una prueba de carácter para estar ante la chance de demostrar que un tropezón no es caída.

El 0-2 ante River en la Bombonera fue un impacto terrible para Boca, aunque la posibilidad de levantarse estaba a la vuelta de la esquina. Un discreto Gimnasia no aparecía en los papeles como un adversario peligroso.

Pero como se dijo, el verdadero rival de Boca era el propio Xeneize. Está claro que el Súper lo golpeó tanto que el equipo salió confundido y entregó una pobre imagen ante un Lobo que le jugó de igual a igual, algo que no esperaba ni el más fanático de los triperos.

Y la lluvia caída no fue nada al lado del baldazo de agua helada del final, cuando el venezolano Jan Hurtado venció a Rossi y profundizó el mal momento de Boca, que ahora no tendrá revancha con el Millonario, a lo sumo en esta Copa Argentina que inscribió en cuartos de final al bravo elenco de Pedro Troglio.

El partido fue pobre, friccionado, con bajos rendimientos individuales y poco juego colectivo. Dentro de ese contexto, Gimnasia se adaptó mejor aprovechando la desesperación de un Boca que no podía hacer pie en un campo rapidísimo.

Para colmo, a poco de iniciado el juego Benedetto debió pedir el cambio por una molestia en el posterior derecho y el ingreso de Tevez no clarificó nada. Carlitos estuvo empecinado en hacer "la" jugada y no de armar alguna sociedad que a su equipo le permitiera ilusionarse. 

Lo poquito rescatable del Xeneize en la primera parte lo aportó Pavón, con algunas corridas que complicaron a Melluso. En uno de esos piques en los que el punta le ganó las espaldas a su marcador, Alexis Martín Arias tranquilizó al Lobo con una correcta intervención. Del otro lado hubo aproximaciones interesantes con las subidas de Oreja, quien en dos oportunidades dejó en buena posición a Guevgeozian aunque éste, lento e irresoluto, se dejó absorber por la marca.

El complemento fue un calco de la primera etapa. Boca se adelantó un poco más, tomó la iniciativa pero no fue incapaz de generar zozobras en el fondo tripero. Por eso fueron escasas las oportunidades en que Martín Arias tocó el balón. Salvo con un zurdazo desde afuera de Buffarini que se perdió junto al palo derecho, no hubo momentos para la ilusión del hincha del bicampeón argentino. 

Pero cuando nadie lo imaginaba ya que había aroma a definición por penales, Licht desbordó por la izquierda, metió el centro bajo y Hurtado, apareado por Magallán, alcanzó a definir dejando sin chances a Rossi y dejó perplejo al mundo Boca.

El juvenil venezolano, Jan Hurtado, fue el goleador del partido. (FotoBaires)
Gimnasia celebra el triunfo con el clásico cheque (FotoBaires)
Boca se va decepcionado del campo de juego. (Télam)
 
 

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