Gustavo Alfaro se dio cuenta que no era cuestión de complicarse. Que por tener jugadores, no tenía la obligación de ponerlos en cancha. Cuando el entrenador se alejó de esta idea de jugar con extremos, comenzó a fabricar un equipo más equilibrado, más inteligente y hasta más peligroso.

Porque en estos tiempos, ir a la cancha de Patronato no era sencillo. En realidad ningún adversario es "fácil", pero dentro del contexto de lo que es Paraná, son compromisos difíciles de resolver. Y Boca no sólo lo resolvió, si no que al encuentro le sobró un tiempo. Fue, sumado al partido con Paranaense, el segundo cotejo en el cual Boca no sufrió. Y eso no es poco.

Con tres volantes de buena salida, no pudo prosperar la presión de Patronato. Fue a partir de este concepto desde el cual el partido comenzó a desarrollarse plenamente para Boca.

Si bien Tevez tenía en principio una función más de segunda punta, bajó a la altura de Campuzano y Marcone, para sacar la pelota limpia hacia los costados. Y los que jugaban por afuera, como Salvio y Fabra, tuvieron una noche muy inspirada.

Y fue por los pies de Fabra, donde Boca encontró los dos goles con los cuales se fue al descanso por 2 a 0. El colombiano/argentino puso dos asistencia de gol increíbles.

Primero para que Salvio definiera ante Ibáñez que supo tapar el primer disparo pero no el cabezazo del ex Benfica para el 1 a 0, mientras que la otra asistencia de Fabra fue para Tevez que, entrando solo por el segundo palo, estableció el 2 a 0 parcial.

Salvio celebra su gol junto a Tevez, Buffarini y Hurtado. (Fotobaires)

Boca manejó el partido a su antojo. Salvo por los últimos diez minutos en donde Patronato con más vergüenza que juego, se adelantó en el campo y trató de comprometer el arco de Andrada, no tuvo la profundidad suficiente ni contó con chances claras como para achicar el marcador.

Tevez fue, en esta primera etapa, el eje por donde giraron todos. Por donde Salvio encontraba espacios para atacar, lo mismo que Fabra y Obando, quien formaba un tándem con el colombiano.

El complemento pareció estar de más. Tevez, Campuzano y Marcone fueron los encargados de manejar la pelota. Que por los costados siguió marcando diferencias pero pareció no querer desgastarse de más. Hizo que Patronato corriera detrás de la pelota y sólo atacó cuando realmente vio la posibilidad para convertir.

Mientras tanto, Patronato lo único que pudo imponer frente a su adversario, las ganas de llegar aunque sea al descuento. Subió diez metros en el campo, trató de apretar un poco más a los volantes xeneizes, pero esto duró lo que un suspiro.

Para Boca, a priori, un compromiso complicado más allá de la diferencia en los nombres. Y el conjunto de Alfaro hizo lo más difícil, marcar en el campo y en el marcador esas famosas diferencias iniciales.

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