En una final anticipada por el descenso, ni el Santo ni el Pirata pudieron quebrar el cero. Belgrano y San Martín de San Juan protagonizaron un intenso encuentro en Barrio Alberdi, teniendo en cuenta que ambos empiezan complicados con los promedios. Sin embargo, la ineficacia fue la protagonista absoluta y todo terminó sin goles en Córdoba. Así, ninguno de los dos pudo sumar tres puntos vitales para la infartante lucha de abajo.

Goles no son amores

Si bien, en la previa, ambos equipos parecían que iban a resguardarse un poco más por lo que se encontraba en juego, sucedió todo lo contrario. Los dos, con sus ideas, no se preocuparon por defender y armaron un entretenido trámite ida y vuelta. Cada vez que terminaba un ataque de uno, se iniciaba el del otro y había sensación de gol en cada jugada. Pero la poca vocación ofensiva, que se notó en ambos conjuntos, declinó el primer tiempo en un empate sin goles. ¿La más clara? La tuvo el Santo. En una acción en la que parecía estar controlada, una falla de Sebastián Olivarez le dejó servida la pelota a Pablo Palacios Alvarenga. Y el delantero definió rasante, la pelota estaba a punto de cruzar la línea, hasta que el defensor se redimió de su error y salvó, en el límite, la caída de su arco.

 

Entretenido partido entre Belgrano y San Martín de San Juan (Fotobaires).

En el complemento, los de Walter Coyette tuvieron todo para ganarlo. Que Palacios Alvarenga, que Franco Cristaldo, que Martín Bravo. Los tres contaron con alguna chance para poder destrabar la paridad en Córdoba.

Pero en todo momento se encontraron con la indiscutible figura del partido: César Rigamonti. El arquero desactivó toda oportunidad para San Martín se ponga en ventaja. Pero en los últimos minutos, todo cambió. El Pirata casi lo gana con una definición rasante de Adrián Balboa. Aunque el palo le negó el grito de gol y selló un empate en cero entre Belgrano y San Martín, increíble e impensado por las situaciones que tuvieron.