Por Marcelo Peralta Martínez
@marceloperaltam

El miércoles 20 de octubre de 1976, Diego Armando Maradona pisó el campo de juego del estadio de Argentinos -emplazado en Juan Agustín García y Boyacá y que hoy lleva su nombre- para participar por primera vez de un partido profesional. Tenía apenas 15 años y le faltaban 10 días para cumplir los 16.

Justamente este número era el dorsal que tenía en su camiseta cuando Pelusa ingresó en el inicio del segundo tiempo. Claro que ya conocía el terreno. En sus épocas de Cebollita salía a la cancha del Bicho para entretener al público durante el entretiempo de cada partido. Así, de a poco, empezó a conquistar a propios y extraños del universo futbolero. 

El mencionado debut se dio en la fecha 8 del Torneo Nacional, frente a Talleres de Córdoba, por el Grupo D. Aquel día de octubre se vendieron 7.737 entradas, aunque millones de personas ahora dicen que estuvieron presentes. Cabe recordar que el técnico Juan Carlos Montes lo hizo jugar con tan sólo un mes entrenando con el plantel profesional.

Antes de ordenar su ingreso le dijo: Prepárese, nene”. A los 30 segundos lo llamó con un “venga” y luego su única directiva fue “juegue como usted sabe, y si puede, tire un caño”. Pasaron pocos minutos para que el mundo vea su calidad técnica. ¿Qué hizo? En la primera intervención, amagó a ir para un lado y le tiró un caño a Juan Domingo Cabrera, el encargado de marcarlo. "Enseguida escuché el 'ooooole' de la gente, como una bienvenida", escribió el Diez en su autobiografía “Yo soy el Diego de la gente”. El resultado del encuentro fue 1-0 abajo, pero lo que ya estaba arriba era el telón de una carrera que lo llevaría a la gloria eterna. 

Con la 16 en la espalda, Diego entró en el segundo tiempo y lo primero que hizo fue tirar un caño.

Los éxitos no tardaron en llegar. Si bien no ganó títulos con Argentinos, con su aporte logró dejar al equipo en el segundo puesto de la tabla del Metropolitano de 1980, algo que los de La Paternal nunca habían conseguido. No obstante, en esa época Argentinos ya empezaba a mostrar que estaba para cosas grandes y años más tarde así lo reflejaría la historia, logrando cinco estrellas, incluida una Copa Libertadores.

Su estadía en el Bicho, obviamente, no pasaría desapercibida. Logró su mejor récord en un club: 116 goles en 166 partidos y más de 60 asistencias. Además, alcanzó algo que nadie aún pudo superar en el ámbito local: ser el goleador de 5 torneos, 4 en forma consecutiva.

De aquella tarde del debut, esto recuerda siempre el propio Diego: “Salí a las diez de la mañana de Fiorito con el único pantalón que tenía, que era de corderoy (de color violeta) y como hacía un calor bárbaro me miraban todos en el tren, en el colectivo y por la calle, pero bueno, era el único que tenía”. Queda la anécdota y la magia de un distinto en serio.

Qué pinta de crack... En aquella época, Maradona esperaba sentado su cita con la gloria.

Luego de su etapa en Argentinos llegaría su pase a Boca en 1981. Y su explosión en Europa, en la selección argentina y en el universo del fútbol. Pero esa es otra historia…

La síntesis del debut
ARGENTINOS (0): Carlos Munutti; Alfonso Roma, Ricardo Pellerano, Miguel Gette y Humberto Minutti; Carlos Fren, Rubén Giacobetti y Mateo Di Donato; Jorge López, Carlos Álvarez y Sebastián Ovelar. Suplentes: Oscar Quintabani, Ricardo Fusani y Carlos Carrizo. DT: Juan Carlos Montes. 
TALLERES (1): Oscar Quiroga; Victorio Ocaño, Luis Galván, Miguel Oviedo y José Avellaneda; Juan D. Cabrera, Luis Ludueña y José D. Valencia; Angel Bocanelli, Humberto Bravo y Ricardo Cherini. Suplentes: O. Salas, E. Astudillo, Daniel Willington y C. Ramallo. DT: Rubén Bravo. 
Cambios: En Argentinos: ST Diego Maradona por Giacobetti, 26m ST Ibrahim Hallar por Ovelar. En Talleres (Córdoba): ST Víctor Binello por Bravo. 
Gol en el primer tiempo: 27m Ludueña (T). 
Árbitro: Roberto Maino. Cancha: Argentinos.

El pibe de los rulos

La historia de Diego y el fútbol está ligada desde el minuto cero. Si Chitoro (Don Diego, su padre) lo veía jugando con el único par de zapatillas que Pelusa tenía lo “mataba”. Pero el destino quiso que pocos años después, él le pueda comprar la casa a su familia. Cumpliendo con su verdadero primer sueño. El techo propio para Doña Tota (a la primera que le contó que fue citado para el que hoy es un partido histórico) y los Maradona.

En el medio fue guiado por un ángel, porque si bien todos veían el talento del “pibe de los rulos” nadie apostó por Diego como lo hizo el propio Francis Cornejo. Que gracias al dato de otro purrete, Goyo Carrizo compañero de andanzas de Diego en su infancia, conoció a Maradona y el mismo día que lo vio lo llevó hasta su casa en Fiorito para comprobar su edad, porque no podía creer como un nene de 8 años jugaba así. Desparramando pibes por el camino, como un experimentado jugador que en canchas de tierra ya mostraba su calidad.

Por último, cabe recordar que una sanción de 5 fechas en las divisiones inferiores le impidió hacer su debut antes.

Diego, el pibe de los rulos, junto a sus padres: Don Diego y Doña Tota.

M.P.M

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