"Los delanteros ganan partidos; las defensas, campeonatos". Si bien todos los sectores de la cancha son influyentes a la hora de buscar un resultado, esa frase se impuso en el mundo del fútbol por la importancia de la última línea.

Conformar una estructura sólida para proteger el arco propio brinda entusiasmo para doblegar al ajeno. En ese contexto, Independiente supo confeccionar una muralla que salía de memoria: Fabricio Bustos, Alan Franco, Nicolás Tagliafico y Juan Sánchez Miño.

Si bien tres de esos cuatro hombres aún están en el plantel (también Martín Campaña), el Rojo se volvió un equipo muy vulnerable en la corriente temporada, a tal punto que disputó 33 encuentros -incluyendo todas las competiciones- y solamente en 10 pudo retirarse con la valla invicta. 

El plantel de Independiente sufre el bajo nivel que presenta a la hora de defender. (Fotobaires)

A la hora de hacer un desglose, Cerezo Osaka (Suruga Bank); Santos, en dos ocasiones, Colón y River (Libertadores); Tigre, Argentinos, San Martín de Tucumán, San Lorenzo y Aldosivi (Superliga) no encontraron la fórmula para penetrar a una defensa muy permeable, debido a la merma en el rendimiento individual y colectivo. Es que si bien el portero uruguayo sigue siendo determinante, los encargados de protegerlo bajaron de manera sideral sus niveles en la producción.

Bustos, que se había ganado el derecho de ir al seleccionado, es uno de los jugadores con más desaciertos en el último tiempo; Franco -también considerado en la Albiceleste- perdió el puesto en el último partido por algunas desatenciones; Tagliafico emigró a Ajax y se tornó irreemplazable (Nicolás Figal y Guillermo Burdisso provocaron que aún se extrañe) y Sánchez Miño luce desconocido. 

Es tan grande el desconcierto a la hora de defender que en el último compromiso sufrió tres cachetazos ante Argentinos, que terminó último en la Superliga. La llave se definirá en Avellaneda, pero si desea tener grandes aspiraciones deberá mejorar y mucho.

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