"River va a recuperar su historia". Con esas palabras se presentaba Marcelo Gallardo, en conferencia de prensa, como director técnico de River hace exactamente seis años. Lejos de ser una frase hecha, sus dichos fueron una suerte de premonición por todo lo que llegó desde ese entonces. Con una idea de juego clara, una mentalidad ganadora, persistencia en el trabajo y una reinvención constante, el Muñeco le devolvió la identidad a un club que hacía unos años atrás había transitado su momento más difícil, pero que ahora disfruta de una de las páginas más doradas de su existencia.

Llegó a mediados del 2014 como una apuesta de Enzo Francescoli para reemplazar a nada más y nada menos que a Ramón Díaz, quien venía de ser campeón del Torneo Final y sorpresivamente había anunciado su alejamiento. Hasta aquel momento su única experiencia como DT había sido en Nacional de Montevideo, club con el cual se había consagrado en el torneo uruguayo. Pero lo que pudo haber sido una enorme presión, Gallardo lo convirtió en una motivación.

Su primer partido oficial como DT de la Banda sería casi un mes y medio después, a fines de julio, por los 16avos. de final de la Copa Argentina, en un apático empate en cero ante Ferro que, finalmente, fue triunfo por penales. Y que, de alguna manera, presagiaba todo lo bueno que vendría después.

Año a año fue perdiendo soldados importantes, pero el hambre de gloria se mantuvo intacto. Sumó jugadores de experiencia, jóvenes promesas y, sobre todo, posó también su mirada en las Inferiores, donde encontró enormes valores. Eso, sumado a los diferentes cambios de esquema que implementó a lo largo de sus 6 años en el banco de suplentes, lo llevaron a tener una vigencia pocas veces vista en el fútbol argentino e internacional.

Pero si de Gallardo se habla, resulta imposible no hacer referencia a los mano a mano con el eterno rival. Por más que River no llegara de la mejor manera a esos partidos, el hincha sabía que sus jugadores respondían de la mejor manera en estos. Con el cuchillo entre los dientes cuando había que aguantar, y con el arco entre ceja y ceja al momento de atacar, Napoleón supo someter a los de la Ribera en cada duelo internacional. Obviamente, la frutilla del postre fue la inolvidable Copa Libertadores del 2018, donde tras eliminar a Racing, Independiente y Gremio, se consagró frente a Boca en una final que quedará para la eternidad.

Obviamente hubo golpes duros. La semi con Lanús y la final perdida ante Flamengo son claras muestras de ello. Sin embargo, a pesar de esos resultados, el hincha de River siempre estuvo tranquilo. Ellos saben que tienen un técnico único para el que no hay cosas imposibles, que tiene una mentalidad ganadora y que sale decidido a dejar la vida por los colores dentro del campo de juego. Y si, bien puesto tiene el mote de Napoleón. Porque Gallardo es un verdadero conquistador.

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