Lo primero que nos surge al recordar el año 1978 es el Mundial de Fútbol en nuestras tierras. Pero también en aquel año, el primero de agosto y a 40 años de aquella conquista, Boca obtuvo la Copa Intercontinental.

Después de lograr la Copa Libertadores de 1977, Boca gozaba del derecho a disputar la que también se denominó la Copa Interclubes. El rival original era el Liverpool inglés –ganador de la Champion League al vencer al Borussia–, pero por problemas de fechas y por algún grado de humillación, cedieron su lugar a los alemanes. La UEFA les quitó el título y se lo otorgó al equipo alemán.

El 21 de marzo el Borussia Moenchengladbach notificó una fecha y pudo venir a la Bombonera. Los xeneizes se encontraban jugando el Metropolitano, porque en la Libertadores del 78 participaría en el mes de septiembre. El título de Campeón de América lo habilitaba a ingresar en semifinales.

Tuve la enorme oportunidad de ser el autor del libro "El Toto" sobre la biografía de Juan Carlos Lorenzo, por lo tanto me contó esa experiencia, donde me confesó: "Fue la única vez que me puse nervioso en una final en toda mi trayectoria, era una patriada difícil que nadie quería desaprovechar" y agregó Lorenzo: "No era lo mismo jugar contra los ingleses que frente los alemanes. Tenía el problema de la rodilla de Hugo Gatti, que no terminaba de curarse. Justamente por ese problema, el Loco quedó al margen de jugar el Mundial '78 unos meses después. Lo que me impidió ponerlo en el partido jugado en la Bombonera. Me puse con Jorge Castelli a analizar qué tenía el Borussia. Por empezar un técnico que conocía bien, Udo Lattek. Jugadores como los suecos Nielsen, Lienen y Bonhoff y no olvidemos a Vogts en defensa. Era un equipo ordenado y veloz, con un entrenador inteligente y muy trabajador".

Hay motivos que justifican la ambición de la familia boquense por ser campeones del mundo. Una razón fundamental consistía en que Boca no tenía ningún jugador en la Selección, y River varios. Porque el único era Alberto Tarantini, que había quedado libre y tampoco los representaba. Conseguir el trofeo era sensible y muy significativo para ellos… El Toto estaba más desesperado que todos por lograr la Intercontinental. A cada uno de sus jugadores les decía día y noche: "¡Vamos a quedar en la historia grande de Boca! En estos dos partidos tenemos que dejar la vida…".

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