Las declaraciones, y los chistes en las previas se convierten en muchos casos como frases célebres de lo que constituyen el folklore del fútbol. José Manuel Moreno, un ídolo indiscutible, siempre sostenía: ”A los giles, aquellos que se van de boca, hay que callarlos en la cancha con la pelota en los pies, es la mejor manera de responderles”.

Se cumplen 38 años, de un día como hoy en la semana previa del partido de Boca frente a Argentinos, en cancha de Vélez, por el Campeonato Nacional de 1980, que el polémico arquero xeneize Hugo Orlando Gatti había ninguneado como “Gordito” por su tendencia al sobre peso a Diego Armando Maradona. El técnico del Bicho Colorado, Miguel Angel López, reconocido como un gran motivador, le llevó corriendo la nota de la declaración de Gatti al genio del siglo XX, la noche anterior al partido. Apenas leyó la nota expresó: “Pensaba vacunarlo dos veces ahora le voy a meter cuatro goles”, le salió a Diego el diablo de adentro.

El duelo estaba establecido. La hazaña sin precedentes en el fútbol argentino generó enorme repercusión y el futuro Barrilete Cósmico cumplió con la palabra empeñada y lo humilló al Loco. A sus 20 años recién cumplidos ya existían sobradas demostraciones de su capacidad, había conquistado de manera impecable el título de Campeón Mundial Juvenil con la Selección dirigida por César Menotti y era capaz de concretar cualquier proeza. La hinchada le creyó y llenó la cancha.

Es interesante recordar el desarrollo de aquel enfrentamiento porque fue inédito y quedó como una anécdota imborrable en los amantes del fútbol. El primero de la serie lo definió cuando Boca se imponía por 1 a 0, y fue cuando tiró una rabona dentro del área y el balón pegó en la mano de Abel Alves, el árbitro Juan Carlos Loustau cobró tiro desde los doce pasos, que Diego con un toque suave a la derecha del aquero lo convirtió en gol. En una primera etapa colmada de emociones, Argentinos se ubicó 2 a 1, los xeneizes igualaron el trámite.

Llegó el segundo de Maradona, una joyita que logran los genios. Iban 42’, tiro libre desde un ángulo cegado, remató de zurda y dejó boquiabierto a todo el estadio, al segundo palo, por arriba de la barrera con un efecto impresionante, mientras Boca no terminaba de armar la defensa. ¡Golazo!

Se inició el segundo tiempo, a los pocos minutos, aprovechó el pase de Pasculli, la puso sobre las espaldas de Alves, el monstruo alcanzó a cachetearla con la zurda justo cuando salía Gatti a impedirlo; fue el tercero. Faltaba uno para cumplir con la promesa y la cristalizó. A los 15’ para el final, Hugo Alves, que participó en tres de los cuatro tantos, le cometió una fuerte falta dentro del área, porque el crack se iba solo para convertir. Claro penal para todo el mundo menos para Loustau, que la marcó afuera del área. Remató Diegote, con chanfle, amagó y Gatti se fue para la izquierda y el balón ingresó por la derecha. Fue el cuarto, la única vez que el astro metió cuatro. Gran algarabía en la hinchada y en el banco de suplentes, sin decirlo todos esperaban cuatro goles épicos. La hinchada boquense se anticipó a la de Argentinos y cerró la tarde con un grito cerrado Maradoooona Dicen que ese día se inició la tentación de Boca por contratarlo.

Alfredo Luis Di Salvo