El Turco Omar Andrés Asad, es considerado uno de los máximos ídolos de Vélez, jugando únicamente con esa camiseta durante toda su carrera. Ha conseguido con el Fortín cuatro títulos nacionales y cinco copas internacionales: Libertadores e Intercontinental en 1994, Interamericana y Supercopa Sudamericana en 1996 y Recopa Sudamericana 1997. Anotó en total en 145 partidos 31 goles. Pero marcó dos que lo convirtieron en leyenda. El primero frente a San Pablo, en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores ’94 que terminó 1 a 0 y después se consagraría campeón por penales en el mítico estadio Morumbí.

El segundo, que comentaremos, lo concretó en la final de la Intercontinental ’94 en el 2 a 0 contra el poderoso Milan de Italia, plagado de estrellas. “Bianchi planteó el encuentro de manera impresionante. Se detuvo en cada detalle. A mí me dijo: ‘En la primera jugada que enfrentes a Baresi ponéte adelante pegale un culazo y tíralo a la mierda. Salió todo redondo como la pelota. Mis compañeros me chicaneaban: ‘Baresi no te va a dejar tocar la pelota y finalmente vas a arrugar…’ A los tres minutos le pegué un pechazo y lo tiré cerca de los carteles”.

Aquel 1º de diciembre del ’94 en Tokio, el Turco estuvo iluminado. Fue un enfrentamiento histórico, un plantel cargado de gloria, dinero y con chapa de favorito contra un equipo argentino modesto y hambriento por ser los mejores del continente. Tanto los medios de prensa como los jugadores subestimaban a Vélez con las declaraciones realizadas. “La soberbia llegó hasta el campo de juego, donde se reían y se burlaban cuando hacían un pase, en el primer cuarto de hora. Pero está comprobado que si un plantel se mantiene unido y los once tiran para el mismo lado, a cualquier equipo del mundo se le hace mucho más difícil ejercer el dominio”, expresó José Chilavert.

Poco a poco el conjunto de Bianchi se fue acomodando y a jugar sin complejos, así finalizó la primera etapa. En el segundo tiempo comenzaron los festejos. En los primeros minutos, fuerte falta al Turu Flores dentro del área y Roberto Trotta convierte el penal en gol. A los 15 minutos el Turco Asad intercepta una pelota de un pase fallido de Costacurta al arquero Rossi y 2 a 0. De ahí hasta el final Vélez no sufrió sobresaltos. Una jornada eufórica e inolvidable para todo Liniers y un orgullo para todos los argentinos.

Alfredo Luis Di Salvo

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