No es un día más para el hincha de Vélez. Es que una jornada como hoy, pero de 2005, el Fortín cortaba una racha de siete años sin poder gritar campeón y lo hizo de la mano de Miguel Ángel Russo, quien fue resistido al principio y ovacionado al final.

Diciembre 2004. Vélez, con Alberto Fanesi, igualaba en el José Amalfitani contra Arsenal 1-1 y no podía aprovechar la derrota de Newell's en manos de Independiente (2-0) para gritar campeón. La Lepra del Tolo Gallego se quedó con el Apertura por dos puntos de diferencia sobre el Fortín. Ese final marcó un punto de quiebre en el elenco de Liniers. El entrenador no iba a continuar a cargo de la Primera, volvía a las inferiores y la dirigencia tenía que buscar un nuevo técnico.

En ese sentido, las autoridades decidieron confiar en Miguel Ángel Russo, alguien que llegó muy resistido por los hinchas. Y para colmo de males, el arranque del Clausura 2005 no fue el ideal: tres fechas sin ganar y sin goles a favor. El hincha se cansó y pidió la cabeza del técnico. Pero no ocurrió. En la cuarta, contra Lanús, comenzó con derrota, pero lo dio vuelta y sumó sus primeros tres puntos.

Ese fue el puntapié inicial para una racha de doce partidos sin conocer la derrota (que se cortó con una caída ante Instituto, como local), que le permitieron ser uno de los grandes animadores de la competencia y llegar a las jornadas finales con firmes chances de gritar campeón.

El triunfo contra el River de Leonardo Astrada en el Monumental, en la 17° fecha, sumado al empate de Banfield -ante Colón-, su más inmediato perseguidor, le abrió las puertas a la consagración una jornada más tarde.

Como local, con sus hinchas que ya no insultaban sino que alentaban sin parar, el equipo de Russo dio cátedra contra Estudiantes, se impuso por 3-0 y dio la tan ansiada vuelta olímpica, esa que no daba hacía siete largos años.

El cierre de la temporada se dio con un empate, frente a Arsenal, en Sarandí, por el mismo resultado que un semestre antes le impidió dar la vuelta olímpica.

La formación base del Fortín.

Comentarios